Las plantas trepadoras

Guirlandas de flores, ¿quién no sueña con ello? Las trepadoras nos lo ofrecen, a veces con una generosidad desbordante. Basta con ser paciente los primeros años: ¡no se arrepentirá !

 

Antes de plantar...
Verifique primero que la planta trepadora dispone de un soporte adaptado a su vegetación. Porque las plantas trepadoras agrupan en realidad vegetales muy variados. Algunas se enganchan a las paredes, como la falsa hortensia trepadora (Schizophragma), mientras que otras necesitan un soporte al que enrollarse. Esta segunda categoría es la más numerosa, ya que encontramos la glicina, los jazmines, la madreselva, las clematitas... Escoja por tanto el buen soporte; más vale que tenga una forma bonita, porque es el que la va a guiar y será muy visible durante el invierno. Puede ser un hilo tensado a lo largo de un muro o bien, una estructura en madera o el hierro, una palizada, una valla, etc. En cualquier caso, el soporte debe ser sólido, porque soportará el peso de la planta trepadora, y también deberá resistir al viento.

En el momento de la plantación
Trabaje la tierra en profundidad, porque las plantas trepadoras tienen raíces que se hunden en la tierra más que se extenderse. Les gusta la tierra fresca, es decir, la que no se seca nunca completamente, incluso en pleno verano. Las ramas, sin embargo, necesitan la luz, con muy pocas excepciones. La situación ideal es por tanto una tierra no muy seca pero bañada de luz. Se dice a menudo que a las trepadoras les gusta tener « la cabeza al sol y los pies a la sombra ». Si la tierra tiene tendencia a secarse excesivamente, prevea un empajado o plantas cubre-suelo, las vivaces que se despliegan en mata acostada. Enriquezca el agujero de la plantación con mucho compuesto o estiércol bien descompuesto porque las lianas son muy glotonas. No desenrede demasiado las raíces, no les gusta que las molesten. Guíe los brotes durante un primer tiempo, para que cojan el soporte. Piense en regarlas cuando haya episodios de sequía.

Cuidarlas
Las plantas trepadoras forman parte de las mas autónomas existentes. Hay, sin embargo, que podar las más vigorosas de entre ellas, como la glicina. Esto las incita a formar capullos de flores en vez de hojas. La glicina puede por otra parte negarse a florecer los primeros años: siempre acabara por hacerlo, pero ¡el podador sera el mejor argumento para incitarla a ofrecer sus flores! Pode igualmente las plantas trepadoras que se vuelven demasiado voluminosas. El mejor periodo se encuentra ya sea a finales del invierno (para las que forman tallos espesos) o bien, después de la floración, para las que tienen tallos finos.

Un aporte de abono les será igualmente favorable, sobre todo en tierra pobre. Igualmente, nutra las que se han plantado contra el muro de la casa, en una tierra de terraplén.

 
M. Jean-Michel GROULT
Pépinières PLANFOR
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