Las plantas de bulbos

Las plantas de bulbos constituyen un pequeño milagro de la naturaleza: enterramos una « cebolla » y unos meses más tarde, sale un tallo vigoroso, ¡con unas flores deslumbrantes! Es más delicado, sin embargo, de hacerlas volver cada año...

 

Antes de plantarlas...
Verifique la naturaleza de su tierra: los suelos pesados y arcillosos, que retienen mucha agua en invierno no les gustan a los bulbos. Estos prefieren las tierras a la vez drenantes y ricas, como las tierras de limo. Todas necesitan la luz, en proporciones variables. La falta de luz no las impide reconstituir sus reservas después de la floración, estas florecen cada vez menos. Es difícil, de todas formas, hacer reflorecer las tulipas de flores muy dobles y las coronas imperiales que son muy exigentes. Prefiera los bulbos mas fáciles, que se naturalizan re-plantándose en el jardín. Los muscaris y las campanillas de invierno, en grandes colonias son los arbustos.

Los bulbos de verano, como las dalias, los gladiolos, son menos exigentes porque no tendrán que pasar el invierno en tierra. Les hace falta igualmente estar a pleno sol. Como dejan un espacio en invierno, prevea remplazarlas, en la estación fría, por plantas de interés invernal, como los brezos coloridos o los berzales de decoración.

En el momento de la plantación
Trabaje la tierra en profundidad si esta es un poco pegajosa, enriquezca con materias que facilitaran el flujo del agua, como un sustrato fibroso. No cree una capa de gravilla en el suelo arcilloso, incluso si a veces se recomienda plantar los bulbos de esta forma. El agua se acumula como en la bañera y hace que los bulbos se pudran. Entierre los bulbos a una buena profundidad, bajo tres veces su altura de tierra. En tierra arenosa, es mejor plantar un poco más profundamente, y un poco menos en tierra drenante. Ponga el brote hacia arriba. En caso de duda, plántelas sobre el costado, el tallo encontrará por si mismo la buena orientación. No les de abonos ni riegue una vez que haya plantado: los bulbos se las arreglan solos. Localice el sitio de la plantación, para no molestarlas por descuido, ¡después de haberlas olvidado !

Cuidarlas
Las plantas a bulbos son vegetales verdaderamente fáciles. Ningún riego es necesario porque se meten solas en descanso cuando las condiciones se vuelven desfavorables. Deje el follaje después de la floración. No es cuestión de cortar o de atar en manojo, porque eso sería privarlas de la luz y no tendría floración el año siguiente.

En otoño, arranque los bulbos del verano y déjelos en el sótano, resguardados de heladas y de la luz, entre 5-10°C. No olvide etiquetarlos para acordarse del color. Los bulbos que florecen en primavera y que han pasado el invierno en tierra no necesitan que se les arranque cuando se marchitan.

 
M. Jean-Michel GROULT
Pépinières PLANFOR
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