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Para lograr una explosión de color, solo hay que respetar sus tres grandes exigencias:
- Sol, más sol: Colóquela en el lugar más cálido y luminoso de su hogar. Necesita un mínimo de 6 horas de sol directo al día para florecer.
- Riego moderado: A la buganvilla le disgusta tener las raíces encharcadas. Riegue abundantemente y deje que la tierra se seque por completo antes del siguiente riego. Si está en maceta, ¡olvídese del plato lleno de agua!
- Una poda estratégica: A finales del invierno, retire la madera muerta y pince los brotes jóvenes para estimular la aparición de las futuras flores.
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