Regar las plantas en plena tierra

Derramar agua a los pies de una planta es fácil ! Pera dar la buena cantidad de agua, sin exceso ni escasez, es aun mejor !

La buena cantidad

El volumen de agua que se debe aportar a una planta, depende de varios factores: sus necesidades naturales (según se trate de una planta de terreno húmedo o terreno seco), la cantidad de agua de lluvia que se ha dado a la textura de la tierra (arenosa o arcillosa). Estos parámetros varían tanto que es difícil dar las medidas exactas: una planta aquí se las arreglara sin riego, mientras que allá tendremos que darle al menos 200 litros de agua al año!

Por esta razón, infórmese sobre las necesidades de las plantas que piensa instalar o que ya ha plantado. Privilegie las que resisten a la sequía si su tierra es arenosa o donde la región recibe menos lluvias que en otros sitios. En zonas húmedas, como en el fondo de un valle, o cerca de ríos, no se empecine en cultivar plantas que tienen pocas necesidades de agua: como vamos a ver, se pondrán enfermas forzosamente.

Algunas referencias

Cuando las hojas de una planta se reblandecen, el riego es urgente. Con la experiencia, nos damos cuenta de la falta de riego: la hoja pierde su brillo, está más mate que de costumbre, y esto unas horas antes de marchitarse. Las plantas que se marchitan muy a menudo, necesita riegos más frecuentes y regulares: aumente las cantidades a cada riego (en tierra arcillosa) o aumente la frecuencia (en tierra arcillosa).

En los árboles y arbustos, la sed se ve más difícilmente, porque las ramas no se doblan. Un amarilleo precoz de las hojas (a veces desde el mes de agosto), un crecimiento anormalmente limitado, incluso una floración fuera de la estación, son señales de una falta de agua. No tema, en un suelo poroso y seco, aportar 50 l a la semana a un árbol joven en pleno crecimiento !

Algunas plantas manifiestan de una forma extraña la sed crónica. Así, los tomates, sus hojas se enrollan, mientras que el boj toma un tiente anaranjado.

Saber dosificar

Cuando regamos con una manguera, tenemos rápidamente la impresión de inundar la planta. El agua sale rápido, hace ruido... pero en realidad, aveces no hemos dado ni un litro de agua a una planta que reclama diez veces más! Haga la prueba: Cuente el numero de segundos necesarios para llenar la regadera, y ajuste el tiempo que pasa a regar las plantas con su manguera. Con la regadera, la medida es más fácil, porque nos damos cuenta si metemos la mitad, o toda el agua de lar regadera.

Demasiada agua: los perjuicios

Regar correctamente, es también no regar en exceso. Muchas plantas sufren en un suelo empapado por riegos muy generosos. Es el caso de los rosales, que van a desarrollar enfermedades de las raíces para después morir. Los setos y arbustos de hojas perennes, como los eleagnos (Eleagnus) que van a tomar un tinte amarillento. Si el exceso dura mucho, van a perder sus hojas y morir. Los principiantes se dicen a menudo que tienen sed, y riegan aun más... y el problema se acentúa! Hay que, al contrario, reducir los riegos, tocar la tierra antes de regar de nuevo: si está aun húmeda al tocarla, hay que esperar un poco más.

Les plantas de follaje plateado, a menudo las más sobrias, pueden tomar un tinte amarillento cuando reciben demasiada agua. A menudo se vuelven menos velludas, con un aspecto meno gris. Los tallos son más esbeltos, como estrellados. Sus tejidos tiernos sufren de pulgones y de numerosos insectos picadores, que se aprovechan de su debilidad: en este caso, dele unas vacaciones a su regadora !

M. Jean-Michel GROULT
 
Pépinières PLANFOR
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