Las raíces

Las raíces

Los pelos absorventes se ven muy bien en este agrandamiento de una raiz

Un mundo desconocido pero vital

Para desarrollarse una planta necesita agua y elementos nutritivos al igual que anhídrido carbónico (CO2). Los elementos nutritivos son las sales minerales que va a extraer en el suelo gracias a sus raíces. Si las raíces están en mal estado, la planta solo podrá sufrir y morir, y de ahí la importancia de ocuparse bien de la parte subterránea de los vegetales.

En la tierra las raíces no se extienden por casualidad, incluso si la primera impresión es de una maraña y amontonamiento. Hay dos tipos de raíces en una planta: las primarias y las secundarias. Son las raíces primarias las que van a determinar la formación de las raíces secundarias y, en consecuencia, la vitalidad del sistema radicular, así pues, el vigor de la planta.

Las pequeñas raíces primordiales
Las raíces primarias son muy finas y tiernas. Estas crecen en dirección del substrato (la tierra o mantillo en el caso de plantas en maceta) el más favorable para las necesidades de la planta. En cierto modo, la planta «tantea» la tierra alrededor enviando pequeñas raíces. Con la ayuda de unos pelos especiales las raíces extraen el agua y las sales minerales de la tierra. Si la zona es favorable (agua en buena cantidad, un suelo ni demasiado duro ni demasiado suelto, sales minerales en la cantidad y calidad requeridas...) la raíz primaria va a desarrollarse y convertirse en raíz secundaria. Esta raíz primaria originará otras raíces a su vez, y perderá su capacidad de absorción en beneficio de sus «raíces hijas», que son ahora raíces primarias y, así, sucesivamente.

Les racines zoom

El roble forma una raíz primaria principal y no tarda en formar raíces secundarias: se dice que forma un pivote.

Poco a poco, la planta construye su sistema de raíces, que se compone de grandes raíces principales (en un árbol pueden ser tan grandes como las ramas principales), de raíces primarias y de una multitud de raíces uniendo las raíces primarias al tallo o tronco. Exactamente como las ramas unen las hojas al tronco. La parte de las raíces capaces de absorber los elementos nutritivos del suelo se sitúa en la vertical de las ramas. Si desea aportar nutrientes a las raíces es entonces en esta zona donde deberá añadirlo, porque es ahí donde los aportes nutricionales encontrarán la mayor parte de las raíces «activas».

Un sistema eficaz y compacto
Gracias a este sistema, una planta puede explorar una gran cantidad de suelo. Un pie de centeno, se estima que sus raíces exploran varios centenares de metros cuadrados de suelo. Imagínese el volumen que puede explorar un gran árbol: ¡es colosal!

Cuidar la raíces de sus plantas es, por tanto, cuidar su propias plantas. Tenga cuidado, por tanto, y evite dañar o cortar las raíces de una planta si no está justificado. Evite, por ejemplo, pasar un rotovator cerca de los pies de un grosellero, o de seccionar la primera raíz que encontramos con la azada. Evite también pisotear los alrededores de las plantas aplastando la tierra, pues ello hace más difícil el trabajo de las raíces. Menos mal que las lombrices están ahí para airear la tierra y ayudar a las raíces de las plantas.

M. Jean-Michel GROULT
Pépinières PLANFOR
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